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El terral es bien conocido aquí en la costa. Se produce al anochecer, debido a que el mar tarda más en enfriarse que la tierra la diferencia de temperatura entre ambos genera entonces una corriente que se desplaza desde la tierra hacia el mar. Mientras que la vida son, o brisa marina, hace justo al contrario.

Nuestra propuesta se inspira en este diálogo: un proyecto situado entre el mar y la montaña, que propicia espacios de relación con ambos, convirtiéndolo además en estrategias de diseño pasivo, favoreciendo la ventilación cruzada, generando corrientes de convección natural con patios interiores, y fomentando la evaporanspiración con paredes vegetales que, también aíslan completamente las terrazas.