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El cliente definitivo

Clientes: usuarios y consumidores cada vez más inteligentes, formados e informados, que saben lo que quieren y que quieren pagar en función del valor que reciben de sus proveedores, ni un Euro más.

El escenario mundial de la competencia empresarial centró su foco en el cliente hace ya décadas; la satisfacción plena de sus expectativas es pieza central de la estrategia de marketing de las compañías punteras de todo el mundo desde entonces.

Es sorprendente constatar cuantas empresas de éxito son líderes en sus mercados sin gastar un solo céntimo en publicidad. Su estrategia publicitaria está basada en la prescripción que hacen los consumidores: un cliente gratamente sorprendido contará a los cuatro vientos cuan satisfecho está con la empresa que le ha dado lo que necesitaba, por un precio justo y en el tiempo requerido.

Mientras el cliente comenzaba a ser el protagonista para las empresas, la world wide web (w.w.w.) transformaba el mundo en un enorme patio de vecinos: lo que empezó siendo un instrumento de ocio y difusión de la información, tardó muy poco en convertirse en un nuevo y potente instrumento para consumidores y empresas.

Ahora la opinión de un cliente satisfecho ( ¡ o indignado! ) tarda segundos en dar la vuelta al mundo: y no necesita llegar a su casa para contarlo desde su ordenador. Lo hace desde su “smart phone”.El cliente tiene tanto poder en el siglo XXI que da vértigo con solo pensarlo.

Los miembros de DOM3 sabemos que el sector de promoción y construcción de casas de alta calidad tienen un carácter estratégico para el área de influencia de Marbella: una actividad económica que sigue generando riqueza y puestos de trabajo. Sabemos también que es nuestra obligación y responsabilidad social como empresarios dotar al sector de empresas que sigan siendo competitivas en el complejo escenario del mercado internacional de turismo residencial.

Nuestra éxito como competidores dependerá de nuestra capacidad para entregar al cliente justo lo que espera recibir cuando llega a invertir a Marbella, Benahavís o Estepona. Hemos entendido esto como empresarios y nos hemos puesto a trabajar en ello: El cliente es la clave del éxito.

Sólo falta que las administraciones publicas nacionales, autonómicas y municipales, los políticos que las dirigen y los funcionarios que trabajan en ellas, reparen en que estos clientes de los que hablamos son también sus clientes.

Javier Herrero Jiménez

DOM3